Si bien el tiempo parece estancado en los molinos de viento antiguos, las casas pegadas unas a otras y los puentes medievales, por no decir los palacios, Holanda es sin duda un lugar para admirar el crecimiento y la tecnología.
El
país cuenta con generadores eólicos, energía geotérmica e invernaderos
automatizados. Las ciudades densamente pobladas hacen que desplazarse en ellas
y llegar de un lugar a otro sea muy fácil; y al mismo tiempo las granjas están
a solo unos kilómetros de las afueras lo que hace que vida rural y la citadina
convivan en una manera armónica. Los bien establecidos límites entre la ciudad
y el campo evitan que uno invada a l otro.
Pensar en Los Países Bajos como totalmente urbano es una tontería, aunque viviendo en Sudamérica uno quisiera pensar que en el resto del mundo las granjas y plantaciones han dejado paso a la ciudad como vemos que pasa alrededor de nuestras carreteras.
Pero la tecnología y la cooperación que uno ve por estos lares hacen que uno note que no hace falta perder las viejas técnicas a cambio de las nuevas, se trata más bien de utilizar la tecnología para que la acomodar las formas tradicionales y mejorarlas.
Al viajar en tren uno puede ver la mezcla de esta idea en los campos de molinos de vientos a un lado del camino y los generadores eólicos al lado contrario.
